

Os presento a mi amiga y compañera de proyecto y divulgación del MM, Jhenifer Atehortua Ortíz. Una profesional de la salud colombiana, nacida en mayo de 1989. Obtuvo su título como enfermera en la Universidad del Cauca en el año 2014 y, desde entonces, ha demostrado una profunda vocación por su carrera. A lo largo de su trayectoria, ha dedicado su vida profesional a fortalecer el sistema de salud, destacándose por su versatilidad y compromiso al desempeñarse con excelencia tanto en la atención directa a pacientes en el ámbito clínico, como en la gestión y el liderazgo dentro del sector administrativo.
Jheni, como todos los que os pasáis por aquí, fue sorprendida con un diagnóstico de MM en diciembre de 2025. Y desde ese momento se comprometió con la enfermedad tratando de darla a conocer desde su cuenta de Tiktok (@jheniortiz89), y formando parte de un precioso proyecto a través de lives de Tiktok denominado “La voz del mieloma” en el que tengo el honor de participar junto a ella y otros 4 pacientes de MM , en el que, con una frecuencia semanal, hablamos de diferentes aspectos de la enfermedad, y en el que, en ocasiones, tenemos a alguien invitado que nos comparte su historia o profesionales de la salud que nos brindan su conocimiento .
Hoy, Jheni me ha brindado el placer de elegir este espacio para reflexionar sobre su devoción, celebrando este día, 12 de mayo, día internacional de la enfermería:

Hoy no es un día cualquiera. Hoy celebro la vocación que elegí, que me define y que sigo amando profundamente, aunque la vida me haya llevado a vivirla desde la otra orilla de la habitación.
Durante años, llevé con orgullo el uniforme blanco, dedicando mi vida a cuidar, a sostener manos, a aliviar el dolor y a dar esperanza. Hoy, como paciente enfrentando el mieloma múltiple, soy yo quien necesita que le sostengan la mano. Pasar de ser quien cuida a ser quien recibe los cuidados ha sido la batalla más desafiante de mi vida. El mieloma ha puesto a prueba mi cuerpo y mis fuerzas, pero hay algo que ni siquiera el cáncer puede tocar: mi amor por la enfermería.
De hecho, ser paciente me ha revelado la magnitud real de nuestra profesión. He sentido en carne propia el miedo, la vulnerabilidad y la incertidumbre que tantas veces vi en los ojos de mis pacientes. Pero también he sentido el inmenso alivio, la paz y la fuerza que te da una enfermera o un enfermero cuando te mira con empatía, te trata con dignidad y te cuida con amor.
Aunque hoy mis rutinas sean los tratamientos y las citas médicas, mi corazón y mi alma siguen siendo de enfermera. Hoy entiendo, más que nunca, que lo que hacemos no es solo un trabajo, es un faro de luz en medio de la oscuridad de la enfermedad.
A todos mis colegas: gracias. Gracias por su entrega inagotable, por sus noches sin dormir, por su empatía y por ser los ángeles de la guarda de quienes más los necesitan. Su labor salva vidas y rescata el espíritu, y yo soy testigo de ello todos los días.
Nunca olviden el impacto infinito que tienen en cada paciente. ¡Feliz Día Internacional de la Enfermería! Sigamos luchando y cuidando, siempre con el corazón. ✨🤍